La responsabilidad de ser papá

Ser papá es hermoso, pero es una de las responsabilidades más difíciles, porque es para toda la vida. Desde que uno nace el rol del padre se ve más como el jefe de familia, encargado del sustento económico del hogar y el centro de la familia, pero como en el poder, detrás de cada padre hay también una mujer.

Algunos injustamente le restan al hombre con hijos y le suman más amor a la mujer en la cuestión paternal, aunque en esto no hay intenciones malévolas, sino más bien influyen cuestiones sociales, históricas y biológicas, además de la condición de partera y de amamantar que recae en ellas.

Sin embargo, si buscamos los sinónimos de paternal nos encontramos las palabras más bellas: indulgente, comprensivo, clemente, condescendiente, magnánimo, tolerante, considerado, benigno, benévolo, bondadoso, bueno, suave, esmerado, afectuoso, cariñoso y familiar, lo cual nos reafirma que el significado de padre siempre se ha considerado, si se cumple con lo estipulado, un papel tierno en el seno familiar y social.

Cuando nos convertimos en padre, se valora más al progenitor porque nos damos de cuenta del hermoso, pero difícil papel que debemos desempeñar ante los hijos, y no importa si es hembra o varón y los apretujamos y los besamos como demostración amatoria.

Aunque mi experiencia es de solo siete años, los que llevan 50 años en esta función, afirman que los hijos nunca crecen y siguen llamando a sus descendientes: niño o niña y los adoran, desde el primer día que los tomaron en sus brazos.

Los hijos son tan encantadores que le otorgamos títulos de la nobleza y los llamamos príncipes y princesas y como parte de ese ritual aristocrático los bañamos, vestimos, le ponemos los zapatos, le embutimos el alimento, velamos su sueño cuando están enfermos, le contamos los clásicos cuentos de la Caperucita Roja, Blanca Nieves, La Bella Durmiente y el Gato con botas, y queremos que sean médicos, traductores, ingenieros, abogados o periodistas para que sigan la tradición de la familia, aunque a veces los “asustamos” cuando nos oyen las lamentaciones profesionales.

Cumpliendo nuestro rol de padre nos olvidamos, en ocasiones, que necesitamos ser un magnífico papá sin relegar que también debemos ser un excelente hijo, y no podemos olvidarnos del anciano padre que sacrificó todo su bienestar para convertirnos en hombres de bien, cultos y amantes de la vida.

El padre suma deudas, mientras el hijo resta. El padre sacrifica su vida para ver el desarrollo de la familia que crece, se educa, y prospera, en medio de una sociedad más humana, que valora el verdadero significado de la paternidad.

Y como el destacado periodista cubano, José Martí, cuando escribió la dedicatoria en el libro Ismaelillo, le digo hoy a mi hija Isabella: “Tengo fé en el mejoramiento humano, en la vida futura y en ti”.

About these ads

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: